La integración constituye uno de los fenómenos de mayor trascendencia en los últimos años en el campo de la Educación.

Su origen en la década de los 60 debe buscarse por un lado en los movimientos a favor del derecho de las minorías a no ser discriminadas por razón de sus diferencias y, por otro, en la creciente conciencia de que las condiciones de marginación en las que vivían las personas con discapacidad -entre otros colectivos- suponían un empobrecimiento para su desarrollo personal y social.

 

Las reformas educativas han supuesto el reconocimiento del derecho de todas las personas con discapacidad a ser escolarizadas en escuelas comunes. La integración es uno de los objetivos de todo el marco normativo de nuestro País.

La Ley de Educación Provincial de Tierra del Fuego (Nº 159/94) en su espíritu refleja el principio de INCLUSIÓN, como derecho de minorías a no ser discriminadas por razón de sus diferencias. En su Art. 5º expresa como lineamiento de la política educativa la igualdad de oportunidades y posibilidades, y rechazo de todo tipo de discriminación, expresado también en el Art. 43 de la Constitución Nacional Argentina.

La educación exige un nuevo desafío que consiste en brindar respuestas que garanticen la atención a la diversidad y se basen en el respeto del principio de igualdad por el cual se deben ofrecer las mismas oportunidades a todos y del principio de equidad, que reconoce que cada persona tiene sus necesidades, y el derecho a que se respeten sus características personales. Dar respuesta a la diversidad significa la aceptación y el respeto de las diferencias individuales como condición inherente a la naturaleza humana y en la posibilidad de brindar una respuesta educativa a la necesidad educativa de cada persona.

La escuela tiene que ser un modelo social real, no como el actual en donde todos los que se parecen están juntos y los otros también juntos pero separados de los demás. Nos quedan dudas ya que TODOS aprendemos de TODOS.

La segregación y la discriminación son signos de etapas oscuras de la historia universal, la propuesta social es la humanización, jerarquización del ser humano, pero de TODOS porque si no, no somos humanos. Las necesidades educativas requieren eliminar etiquetas diagnósticas en el ámbito escolar.

En el Art. 12  establece fomentar una mayor equidad tomando como punto de partida las desigualdades iniciales para asegurar la calidad de los futuros aprendizajes, estimular hábitos de integración social, de convivencia grupal, de solidaridad y cooperación y de conservación del medio ambiente, detectar las limitaciones que puedan presentar los niños y que puedan incidir en su desarrollo futuro y prevenirlas o subsanarlas.

En el Art. 26 la Ley provincial Nº 159/94 dice: brindar una formación tendiente a la integración de los alumnos con necesidades especiales a centros educativos comunes.

Anterior a la Ley Nº 159 se promulgó la Ley Nº 48/92 que sentó precedente en las mismas premisas de inclusión cuando en su Art. 2º expresa la desventaja de las personas con discapacidad para la integración social, educacional, etc. Exponiendo en su Art. 4º que el Estado está obligado a brindar la rehabilitación integral, la escolarización en establecimientos COMUNES con los apoyos necesarios provistos gratuitamente. Habla de los establecimientos especiales para los casos en que no puedan excepcionalmente asistir a la escuela común y en su Art. 8º manifiesta que se debe tender a la integración en el sistema educativo corriente (común).

La discapacidad constituye un atributo universal de nuestra especie. Hay que reducir la discapacidad. La Escuela Inclusiva contribuye a reducir la discapacidad porque: Permite mantener expectativas; ofrece modelos de comportamiento y de aprendizajes adaptados; limita la estigmatización en función del déficit; enriquece el grupo al diversificar su composición. La segregación y la agrupación por niveles genera fracaso y aumenta desigualdades. El alumnado es el auténtico protagonista y el primer recurso para la inclusión. La inclusión genera solidaridad.

En la misma línea de ideas se expresan las Leyes Nacionales de Educación Nº 24195 y 26206.

Ley Nº 24195 dice:

Art. 5º - Inc. 6) Fija la obligación de concretar una efectiva igualdad de oportunidades para todos los habitantes y el rechazo a todo tipo de discriminación.

Inc. 7) La equidad, a través de la justa distribución de los servicios educacionales a fin de lograr la mejor calidad posible y resultados equivalentes a partir de la heterogeneidad de la población.

Inc. 8) La cobertura asistencial y, la elaboración de programas especiales para posibilitar el acceso, permanencia y egreso de todos los habitantes al sistema educativo propuesto por la presente ley.

Inc. 9) La educación concebida como proceso permanente.

Inc. 11) La integración de las personas con necesidades especiales, mediante el pleno desarrollo de sus capacidades.

Inc. 20) El establecimiento de las condiciones que, posibiliten el aprendizaje de de convivencia social, pluralista y participativa conductas.

Inc. 23) El derecho de los alumnos a que se respete su integridad, dignidad, libertad de conciencia, de expresión y a recibir orientación.

En el mismo sentido, continúa la Ley de Educación Nacional Nº 26206 que dice:

Art. 11º - Inc. e) Garantizar la inclusión educativa a través de políticas universales y de estrategias pedagógicas y de asignación de recursos que otorguen prioridad a los sectores desfavorecidos de la sociedad.

Inc. f)  Asegurar condiciones de igualdad, respetando las diferencias entre las personas sin admitir discriminación de género ni de ningún otro tipo.

Inc. n) Brindar a las personas con discapacidades una propuesta pedagógica que les permita el máximo desarrollo de sus posibilidades, la integración y el pleno ejercicio de sus derechos.

Art. 42º - La Educación Especial se rige por el principio de INCLUSION EDUCATIVA.

Art. 44º - Inc. b) Contar con el personal especializado suficiente que trabaje en equipo con los docentes de la escuela común.

En el Art. 42º aparece un término que para nuestra legislación tenía escasos antecedentes: “INCLUSION”. Para interpretar este concepto debemos remontarnos a los antecedentes que precedieron estas innovaciones legales educativas:

La Declaración Universal sobre los Derechos Humanos de 1948 estableció el derecho a la Educación que tienen todas las personas.

La Conferencia Mundial sobre Educación para Todos de 1949 enfatiza ese derecho para todos, independientemente de sus diferencias particulares.

Las diversas Declaraciones de las Naciones Unidas que culminaron en Las Normas Uniformes sobre la  Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad. Se pidió luchar contra la exclusión,  tomar medidas para reducir las desigualdades y suprimir las discriminaciones referidas a las posibilidades de aprendizaje de los grupos en situación de desventaja.  “La atención de las necesidades educativas de los alumnos con discapacidad se debe enmarcar en el contexto de atención a la diversidad de todos los alumnos y alumnas ya que todos tienen capacidades y necesidades diferentes. La educación inclusiva es entonces, responsabilidad del sistema educativo en su conjunto (Lic. Haidee Musiera).

La Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales- Acceso y Calidad realizada en España por la UNESCO (1994) aprobó la Declaración de Salamanca de principios, política y práctica para las Necesidades Educativas Especiales y un Marco de Acción. Esta Declaración fue suscripta por la República Argentina y 91 países más. 

Estos documentos están inspirados por el principio de inclusión y por el reconocimiento de la necesidad de actuar con miras a conseguir escuelas para todos, esto es, instituciones que incluyan a todo el mundo, celebren las diferencias, respalden el aprendizaje y respondan a las necesidades de cada cual. Como tales, constituyen una importante contribución para lograr la Educación para Todos y dotar a las escuelas de más eficacia educativa.

Cada niño tiene características, intereses, capacidades y necesidades de aprendizaje que le son propios.

Los sistemas educativos deben ser diseñados y los programas aplicados de modo que tengan en cuenta toda la gama de esas diferentes características y necesidades,

Las personas con necesidades educativas especiales deben tener acceso a las escuelas ordinarias, que deberán integrarlos en una pedagogía centrada en el niño, capaz de satisfacer esas necesidades.

Las escuelas ordinarias con esta orientación integradora representan el medio más eficaz para combatir las actitudes discriminatorias, crear comunidades de acogida, construir una sociedad integradora y lograr la educación para todos; además, proporcionan una educación efectiva a la mayoría de los niños y mejoran la eficiencia y, en definitiva, la relación costo-eficacia de todo el sistema educativo.

El principio rector de este Marco de Acción es que las escuelas deben acoger a todos los niños, independientemente de sus condiciones físicas, intelectuales, sociales, emocionales' lingüísticas u otras. Deben acoger a niños discapacitados y niños bien dotados a niños que viven en la calle y que trabajan, niños de poblaciones remotas o nómadas, niños de minorías lingüísticas, étnicas o culturales y niños de otros grupos o zonas desfavorecidos o marginados. En el contexto de este Marco de Acción el término necesidades educativas especiales se refiere a todos los niños y jóvenes cuyas necesidades se derivan de su capacidad o sus dificultades de aprendizaje. Muchos niños experimentan dificultades de aprendizaje y tienen por lo tanto necesidades educativas especiales en algún momento de su escolarización. Las escuelas tienen que encontrar la manera de educar con éxito a todos los niños, incluidos aquellos con discapacidades graves. El mérito de las escuelas inclusivas no es sólo que sean capaces de dar una educación de calidad a todos los niños; con su creación se da un paso muy importante para intentar cambiar las actitudes de discriminación crear comunidades que acojan a todos y sociedades integradoras.

Todas las diferencias humanas son normales y el aprendizaje debe adaptarse a las necesidades de cada niño, más que cada niño adaptarse a los supuestos predeterminados en cuanto al ritmo y naturaleza del proceso educativo.

La tendencia de la política social es fomentar la integración y la participación  ya que forman parte de la dignidad humana y del disfrute y ejercicio de los derechos humanos.

La reforma de las instituciones sociales no sólo es una tarea técnica, sino que depende de la convicción, el compromiso y la buena voluntad de todas las personas que integran la sociedad.